La pregunta antes del diseño
Antes de diseñar un dashboard, pregunta qué decisión se va a tomar con él. Si nadie puede responder eso con una frase concreta — "si esta cifra baja de X, hacemos Y" — la métrica es decorativa, sin importar qué tan bonito se vea el gráfico.
Menos métricas, más excepciones
Un dashboard con treinta métricas casi nunca se revisa por completo — se ignora igual que un correo con demasiados destinatarios. Los dashboards que sí se usan a diario resaltan lo que se sale de lo normal: la orden que lleva demasiado tiempo sin procesarse, el cliente que dejó de comprar de repente.
Datos confiables antes que gráficos bonitos
Un dashboard hermoso con datos desactualizados o de dos sistemas que no concuerdan es peor que no tener dashboard — genera decisiones basadas en números en los que nadie debería confiar. Antes de invertir en visualización, invertimos en que el dato de origen sea consistente y esté al día.